La convocatoria «REDAR en los territorios» seleccionó cinco iniciativas lideradas por participantes de la Escuela REDAR, quienes durante los próximos meses impulsarán procesos de formación, articulación y fortalecimiento comunitario en diversas localidades de Chile.
La Escuela REDAR: «Germinando Saberes, Cultivando Derechos» fue un programa de formación de formadores en derechos humanos y empresas que reunió a 35 personas de distintas regiones de Chile vinculadas a la defensa ambiental, territorial, indígena y laboral. Impulsada por ONG FIMA y el Observatorio Ciudadano, la iniciativa buscó fortalecer capacidades para enfrentar las vulneraciones a derechos humanos derivadas de actividades empresariales, entregando herramientas teóricas y prácticas para la acción comunitaria y la incidencia territorial.
Con el objetivo de que estos aprendizajes continuaran expandiéndose más allá del proceso formativo, se abrió la convocatoria «REDAR en los territorios», dirigida a las y los participantes de la Escuela. La iniciativa invitó a presentar propuestas para replicar, adaptar y compartir los conocimientos adquiridos en sus comunidades y organizaciones. Tras el proceso de postulación, cinco proyectos fueron seleccionados para recibir apoyo y desarrollarse durante los próximos meses en distintos territorios del país.
«La Escuela REDAR en los Territorios representa la continuidad natural de la Escuela REDAR. Si antes formamos a personas defensoras para fortalecer sus capacidades, hoy son ellas quienes comparten esos aprendizajes en sus comunidades. Así, los conocimientos y herramientas sobre derechos humanos y empresas circulan, se multiplican y llegan a más personas, fortaleciendo la protección de los derechos humanos frente a las actividades empresariales desde los propios territorios», explica Catalina Fernández, analista de Empoderamiento y Participación Pública de ONG FIMA y una de las coordinadoras de la Escuela REDAR.
Las iniciativas seleccionadas
Las cinco propuestas escogidas se desarrollarán entre junio y noviembre de 2026 en distintos puntos del país, y buscan fortalecer capacidades locales, generar espacios de formación y promover la defensa de los derechos humanos frente a actividades empresariales desde diversas realidades y contextos:
- Escuela Socioambiental Santiago Sur: Derechos Humanos y Empresas, liderada por Luis Díaz Aravena, de Proyecto Brotar El Bosque. La iniciativa se desarrolla en la zona sur de Santiago entre junio y agosto.
- Escuela Mallolafken de Defensores de Derechos Humanos, liderada por Paula Beltrán Sáez, de ONG Retxikura del Mallolafken. El proceso contempla una propuesta formativa intercultural y ecofeminista que se ejecuta en Villarrica entre junio y agosto.
- Derechos Humanos en Resguardo: conversaciones sobre los mecanismos nacionales de protección, liderada por Bárbara Luna, de MODATIMA. Consiste en una serie audiovisual de cuatro capítulos que será producida entre agosto y octubre.
- Escuela Territorial Agua, Empresas y Derechos Humanos: Herramientas para la Acción, liderada por Magdalena Frigerio Moyano, de la Coordinadora de Apañe. La iniciativa se desarrollará en la Región de Coquimbo entre agosto y octubre.
- Derechos Humanos y Empresas desde la mirada del Pueblo Diaguita en la cuenca del Río Aconcagua, liderada por Macarena Trigo Brito, de la Asociación Diaguita Ashpai Milanka. El proceso se ejecutará en Quillota entre septiembre y noviembre.
Dos de estas iniciativas ya comenzaron sus actividades, dando inicio a una nueva etapa de trabajo territorial impulsada por quienes fueron parte de la Escuela REDAR.
Para Mabel Cobos, codirectora del Observatorio Ciudadano y también coordinadora de la Escuela REDAR, acompañar estos procesos es clave para que la formación se traduzca en capacidades instaladas en los territorios: «Tenemos la convicción de que acompañar estas iniciativas es fundamental para que la educación en derechos humanos se expanda y el conocimiento florezca de manera horizontal y comunitaria. Un ejemplo de ello es la Escuela Mallolafken, impulsada por la ONG Retxiküra en Villarrica, que releva la sabiduría del pueblo mapuche como un acto de justicia epistémica. Al entrelazar este saber con la participación de activistas y profesionales, se genera un diálogo de saberes vivo que fortalece a defensoras y defensores de derechos humanos en el Wallmapu».
